Armar un local de venta requiere de análisis y una adecuada
planificación. El punto de venta debe
reflejar la imagen de marca global que deseamos transmitir, tanto desde el
exterior del local como cada elemento y detalle del interior.
Asimismo, es fundamental pensar
en la accesibilidad física y psicológica. Al hablar de accesibilidad física nos
referimos a la facilidad para entrar y circular por el local, evitándose toda presencia de obstáculos
como escalones, que puedan transformarse
en una barrera de acceso.
Con la excepción de los productos exclusivos de altísima gama, la idea
general de todo comercio es captar la atención de la mayor cantidad de público
posible, y para ello será indispensable atender especialmente todos los
elementos de atención: Ubicación zonal del local, arquitectura del local
(fachada, puerta, marquesina, cartelería, etc.), vidrieras (ubicación, espacio, diseño y
estética general), iluminación, decoración, distribución, exhibidores,
mostradores, probadores, etc.
La imagen de un punto de venta debe contener en su definición el
concepto global integrado de sus recursos esenciales, conjuntamente con su
carácter diferenciador de otros puntos de venta, debiendo cumplir con las siguientes condiciones:
- Válida (la imagen debe estar próxima a la realidad);
- Creíble (evitar transmitir conceptos poco creíbles para el público objetivo);
- Simple (evitar la confusión y el desorden);
- Atractiva (capaz de captar la atención);
- Distintiva (mostrar la diferenciación respecto a puntos de venta de otras marcas).
La imagen del punto de venta es un factor clave del éxito de una marca. Se
pretende captar y capturar la atención del público y generar una experiencia de
compra satisfactoria que desee repetirse. Conservar la coherencia y concordancia con el
diseño corporativo de la marca es indispensable.